La zonulina es una proteína que ayuda a regular la permeabilidad del intestino, actuando sobre las uniones que mantienen selladas las células de la pared intestinal (las llamadas «tight junctions»).
Se produce principalmente en las células del intestino y del hígado, y es también la molécula precursora de la haptoglobina 2, por lo que en ocasiones ambos términos se utilizan de forma equivalente en la literatura científica. Además de su papel en la permeabilidad, participa en la inmunidad innata del intestino y sus niveles se han visto aumentados en distintas enfermedades autoinmunes, como la celiaquía o la diabetes tipo 1.
Cuando el sistema de la zonulina se activa en exceso, las uniones estrechas se abren más de lo normal, aumentando la permeabilidad intestinal - lo que popularmente se conoce como «intestino permeable» - y permitiendo el paso de sustancias que pueden desencadenar reacciones del sistema inmunitario.
Este test mide, mediante técnica ELISA, la concentración de péptidos de la familia de la zonulina (ZFP) en una muestra de heces. Los niveles elevados se han relacionado con la enfermedad celíaca, la diabetes mellitus tipo 1, el síndrome metabólico, la obesidad y otras enfermedades autoinmunes e inflamatorias, como la esclerosis múltiple, la artritis reumatoide, el asma o las enfermedades inflamatorias intestinales.
Existen otros biomarcadores fecales, como la calprotectina, que se emplean con más frecuencia para valorar la inflamación intestinal. Aun así, la zonulina sigue siendo uno de los parámetros de referencia para estudiar la integridad de la barrera intestinal.